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¿Sufriste un accidente de tránsito en los Estados Unidos?
Los primeros momentos después de un accidente son críticos. Lo que hagas (o dejes de hacer) en esas primeras horas puede afectar significativamente tu caso y tu posibilidad de recibir una compensación justa.
Lamentablemente, muchas personas cometen errores graves por los nervios o por falta de información. Algunos firman documentos que no deberían, otros dicen cosas que pueden ser usadas en su contra, y hay quienes aceptan ofertas rápidas de las compañías de seguros que están muy por debajo de lo que merecen.
Y, si eres inmigrante, es importante que sepas esto: tienes derecho a obtener compensación por tus lesiones, sin importar tu estatus migratorio. Las leyes de accidentes protegen a todas las personas que sufren lesiones en los Estados Unidos.
En este artículo te doy cuatro consejos clave que necesitas saber si acabas de tener un accidente.
Siguiendo estas recomendaciones, podrás proteger mejor tus derechos y evitar errores costosos.
1. Reunir toda la prueba que puedas sobre el accidente
Es fundamental juntar toda la prueba posible sobre el accidente.
Siempre que no implique un riesgo y que estés en condiciones físicas de hacerlo, te sugerimos tomar fotografías de los vehículos involucrados en el accidente. Asegúrate de que se vean bien los daños de ambos vehículos, tanto por fuera como por dentro. Toma fotos desde diferentes ángulos, incluye una foto panorámica del lugar del accidente y no olvides fotografiar la posición final de los vehículos.
Es importante tener evidencia del lugar del accidente. ¿Hay señales de tránsito cercanas? ¿Está muy oscuro porque es de noche y los faroles están rotos?
Si hay un bache, una mancha de aceite, la calle está resbalosa por la lluvia o hay cualquier otro problema en el estado del camino, esto podría ser útil y conviene fotografiarlo también.
Fíjate también si hay cámaras de seguridad cercanas, identifícalas y anota su ubicación. Puede haber cámaras en negocios cercanos, edificios de apartamentos e incluso en casas particulares. Recuerda que las grabaciones de las cámaras generalmente se borran automáticamente pasado cierto tiempo. Por eso, te recomendamos hablar con los dueños de estos lugares para alertarles sobre el accidente y la posibilidad de que el accidente haya quedado grabado en sus cámaras.
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Es esencial además anotar el número de las placas de los vehículos involucrados en el accidente (o fotografiarlos). Sí o sí debes recolectar los datos del otro conductor (su nombre completo, su licencia de conducir y su número de teléfono) y los datos de su seguro (el nombre de la compañía de seguros y el número de la póliza), si es que tiene.
Si intervino la policía, asegúrate de obtener el número del reporte policial.
Es importante también documentar las lesiones que hayas sufrido. Fotografía cualquier lesión visible y continúa documentando moretones o marcas según vayan apareciendo en los días posteriores. Guarda todas las facturas médicas y lleva un registro de tus dolores y síntomas.
Si te sientes muy nervioso o estás lesionado y no puedes recolectar toda esta información, quizá puedas pedir ayuda a un familiar o amigo de confianza. Recuerda que siempre es mejor tener demasiada documentación que quedarte corto con la evidencia.
2. Si hay testigos, tratar de conseguir sus nombres y teléfonos
Los testigos pueden ser cruciales para tu caso, especialmente si hay alguna discusión sobre quién tuvo la culpa del accidente.
Si hay personas que presenciaron lo ocurrido, acércate a ellas de manera amable y respetuosa. Explícales que su testimonio podría ser muy importante y pregúntales si estarían dispuestos a compartir lo que vieron.
Al hablar con los testigos, es importante obtener su información de contacto completa: nombre, número de teléfono y, si es posible, una dirección de correo electrónico. También es útil anotar dónde estaban ubicados cuando vieron el accidente, ya que esto puede ser importante para entender su perspectiva de lo ocurrido.
Si un testigo parece apurado o reacio a involucrarse, al menos intenta conseguir su número de teléfono. Más adelante, tu abogado podrá contactarlos para obtener una declaración más detallada.
Y si no hay testigos del accidente, no te preocupes. Puedes tener un buen caso igual. Hay muchas otras formas de probar tu caso.
3. No firmar nada
Después de un accidente, es común que te pidan firmar varios tipos de documentos.
La compañía de seguros podría intentar que firmes una liberación de responsabilidad, un acuerdo de compensación rápida o una declaración sobre cómo ocurrió el accidente. También podrían pedirte que firmes documentos autorizando el acceso a tu historial médico completo.
Mucho cuidado con esto. No hay que firmar ninguno de estos documentos sin antes consultar con un abogado.
En un momento de shock uno puede estar más susceptible de admitir cosas que no hizo o de firmar cualquier papel que nos presenten.
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Trata de mantener la calma (dentro de lo posible). Y si te presionan para firmar alguna cosa o hacer alguna declaración, puedes decir que estás nervioso y prefieres hacerlo más tarde cuando te hayas tranquilizado y hayas podido consultar con tu abogado.
Recuerda que solo debes proveer tu información básica (tu licencia de conducir, el registro del vehículo, el seguro). Pero no estás obligado a hacer declaraciones sobre el accidente en ese momento.
Lo que digas puede ser usado en tu contra más tarde, entonces conviene ser cauteloso y esperar a tener asesoramiento legal antes de hacer declaraciones detalladas o firmar cualquier documento.
4. No hables con la compañía de seguros de la otra parte sin antes hablar con tu abogado
Las compañías de seguros tienen varias tácticas comunes para reducir el monto que pagan por los reclamos.
Una de las más frecuentes es contactarte rápidamente después del accidente para ofrecerte un acuerdo inmediato, cuando aún estás vulnerable y posiblemente no conoces el alcance total de tus lesiones.
También podrían intentar que admitas algún grado de culpa haciendo preguntas engañosas, o tratar de convencerte de que tus lesiones son menos graves de lo que realmente son, sugiriendo que son producto de condiciones preexistentes.
Si la aseguradora insiste en hablar contigo, mantén la comunicación al mínimo. Puedes proporcionarles información básica como tu nombre y datos de contacto, pero no des detalles sobre el accidente ni tus lesiones. Una respuesta apropiada sería: “En este momento no puedo hacer declaraciones sobre el accidente. Por favor, contacte a mi abogado”. No te sientas presionado a contestar sus llamadas o responder sus preguntas, y nunca aceptes que graben tu conversación.
Tener representación legal es crucial porque un abogado conoce estas tácticas y sabe cómo contrarrestarlas. Tu abogado puede manejar todas las comunicaciones con la aseguradora, asegurándose de que no te hagan decir algo que pueda perjudicar tu caso. Además, los abogados tienen experiencia en casos similares y pueden determinar si una oferta es justa o no.
Lo más importante es recordar que la compañía de seguros no está de tu lado, sin importar lo amables que parezcan. Su objetivo es pagar lo menos posible por tu reclamo o incluso no pagarte nada. Por eso, tener un profesional legal que defienda tus intereses puede hacer una gran diferencia en el resultado de tu caso.
Si tuviste un accidente en los Estados Unidos, tengas papeles o no, podemos ayudarte a encontrar un abogado de confianza. No importa en qué estado te encuentres, tenemos una red de abogados en todo el país, desde Alaska a Florida. Programa una consulta con nosotros aquí.